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Iluminación sustentable

ALIANZA VERDE 09 - ILUMINACION LED

Iluminación pública sustentable.

Uno de los mayores generadores de emisiones contaminantes es el sector eléctrico, todos dependemos de la energía eléctrica para nuestra vida diaria en el hogar o en nuestras empresas, por ende, al ser demandantes de energía somos partícipes en la contaminación generada para satisfacer nuestra demanda. Bajo esta premisa, toda aquella tecnología que permita un ahorro con la misma o mejor eficiencia, vale la pena conocerla y evaluarla.

 

De acuerdo con un estudio realizado por el Instituto Nacional de Ecología (INE) a cargo de Israel Laguna Monroy, Subdirector de Métodos y estudios para la mitigación del cambio climático de la Dirección General de Investigación sobre la Contaminación Urbana, Regional y Global:

“La generación de energía eléctrica en el mundo depende principalmente de combustibles fósiles. En 1999, el 63.7% de la electricidad se produjo en centrales térmicas (con combustión de derivados del petróleo, gas natural y carbón), el 17.2% en centrales nucleares, 17.5% en hidroeléctricas y 1.6% mediante otras fuentes de energía (IEA, 2001).”

 Uno de los inconvenientes del uso de combustibles fósiles son las emisiones contaminantes locales y de gases de efecto invernadero, principalmente el bióxido de carbono (CO2). Otro problema ambiental relacionado con la generación de electricidad es la lluvia ácida. Los principales compuestos relacionados con la formación de lluvia ácida son el SO2 (bióxido de azufre) y los NOx (óxidos de nitrógeno). Dichos compuestos reaccionan en las nubes formando una mezcla de ácido sulfúrico (H2SO4) y ácido nítrico (HNO3), los cuales se precipitan a través de la lluvia y nieve. También se deposita acidez en la superficie en forma de partículas secas que en contacto con la lluvia originan un medio corrosivo.

 Las perspectivas del incremento del consumo de electricidad y los consecuentes problemas ambientales por la combustión parecen favorecer a la energía nuclear. Sin embargo, los problemas de seguridad originados por desechos radiactivos de alto nivel así como las características de la estructura actual del sector eléctrico, desfavorecen el uso de esta tecnología en el corto plazo.

 Una alternativa a esta problemática, hablando puntualmente del alumbrado público, es el uso de energía voltaica que aprovecha la luz solar para convertirla a energía eléctrica, complementada con luminarias de LED (Light-Emiting Diode).

La iluminación pública convencional utiliza principalmente Luminarias incandescentes comunes y halógenas: Producen la iluminación a través del calentamiento extremo de un alambre, con la desventaja de que la mayor parte de la energía se transforma en calor y sólo una mínima parte en luz.

Luminarias de vapor de mercurio de baja y alta presión, vapor de mercurio con halogenuros metálicos y vapor de sodio de baja y alta presión: Producen la iluminación por el establecimiento de arcos voltaicos, con la desventaja de que parpadean, su rendimiento luminoso varía considerablemente de acuerdo a las variaciones de tensión de la alimentación, al generar calor atraen insectos, necesitan tiempo para arrancar y circuitos adicionales para aprovechar toda la energía suministrada por la red eléctrica.

 Por su parte las luminarias de LED generan la iluminación por medio de la excitación de los electrones de los átomos del semiconductor del LED, los que al alcanzar la energía necesaria, se desprenden en forma de fotones (“partículas atómicas de luz”). Generando la misma cantidad de luz con mucha menos energía.

Si comparamos una luminaria de LED con la tradicional de Vapor de Sodio de Alta Presión, para lograr un mismo nivel de iluminación la lámpara tradicional requiere 250w, mientras que la tecnología LED únicamente demanda 90w. Si a estas luminarias LED las dotamos de una celda fotovoltaica para obtener el suministro de energía, entonces la demanda necesaria para generar la iluminación en espacios públicos prácticamente se reduciría a cero.

Esta somera comparación pone de manifiesto inmediatamente las ventajas del sistema de celdas solares con luminarias LED para la iluminación pública. Sin embargo sabemos bien que todo beneficio tiene un costo asociado y es importante mencionar que al igual que toda tecnología novedosa el desembolso inicial es considerablemente mayor que el sistema tradicional. Pero una vez recuperada la inversión (2 años aprox.) el beneficio será de largo plazo si contemplamos los ahorros en emisiones contaminantes, estos, en el transcurso del tiempo superarán exponencialmente al sistema tradicional.

El objetivo de esta información es dar a conocer una buena alternativa, pero será trabajo de quien esté interesado, el profundizar y evaluar el impacto potencial en sus presupuestos para la adopción de esta tecnología, que bien vale la pena si logramos concientizar a los ayuntamientos para aquellos que hacen obra pública, o adoptar el sistema para aquellos que hacen obra privada, ya que incluso en este último caso se vuelve mucho más viable la implementación, pues si hablamos de un fraccionamiento, el incremento en el precio ya sea del terreno o de la vivienda por la aplicación del sistema, puede ser manejable.

Es importante hacer mención del gran impacto que puede tener el gremio constructor en la adopción de alternativas de bajo impacto ecológico, dada su gran influencia en la economía nacional, en los dirigentes de ayuntamientos y dependencias.

Como empresarios, nuestras decisiones repercuten y se multiplican, de ahí que también será importante reflexionar qué tan dispuestos estamos a sacrificar algo de nuestra rentabilidad en pro de un beneficio a largo plazo dando cumplimiento a nuestra responsabilidad social. Y analizar si ese sacrificio nos representa un gasto o una inversión.

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